Estamos a dos meses de finalizar el año y el estado de emergencia continúa en nuestro país, es penoso todo lo que se ha vivido por las muertes que nos ubica como el país con mayor mortalidad, esto no solo ha sido consecuencia del descuido y de un sistema de salud que no se ha venido fortaleciendo, también es la aplicación de una mala gestión por parte del estado el cual inició con una serie de medidas claramente improvisadas.
Las medidas que se tomaron desde un inicio fueron efectivas para un MUY CORTO PLAZO pero un total desastre para lo que ya hemos vivido a través de las semanas y meses, En un inicio se mejoró la imagen presidencial pero ello ha traído consecuencias como la mala comunicación que tuvo y tiene el presidente Martín Vizcarra; sus salidas constantes a la televisión en vivo y en directo confundió más a la población, mensajes que fueron llamados conferencias de prensa pero que sin embargo solo el presidente era quien hablaba por un promedio de hasta 2 horas.
Las medidas muchas veces no eran claras debido a que había que esperar una publicación al día siguiente en el diario oficial el peruano, la forma de llegar al público era precisa, habían que tenían otro tipo de competencias. En el país no estamos acostumbrados a tener un mensaje diario de un primer mandatario y ello fue una conexión, pero como vuelvo a repetir de corto plazo.
A la fecha, debido a las numerosas improvisaciones, el país esta gravemente afectado no solo en salud, sino también en su economía, queda una tarea muy difícil para poder resarcir el daño originado, una vez más nos damos cuenta de cuanta importancia tiene el decir la verdad, actuar con la verdad y mejorar la comunicación, que es algo tan vital en cada ser humano. Hoy padecen las consecuencias millones de peruanos que se vieron afectados pro tener un negocio propio y/o informalidad laboral, ello sin contemplar que la repartición de los bonos no fue de una manera equitativa y miles de casos.
